RESUMEN: El mayorazgo en España fue una institución jurídica que vinculaba de por vida bienes y rentas a un linaje. Su objetivo era la transmisión en bloque de la mayor parte del patrimonio familiar a una sola persona (generalmente de primogénito varón en primogénito varón), cuya obligación era mantener por siempre jamás la propiedad sin cambios, indivisa y fuerte. No troceando los bienes se perpetuaba el estatus familiar al no perder su capacidad económica. Esta institución permaneció prácticamente inalterada desde finales de la Edad Media y durante toda la Edad Moderna hasta que fue abolida a mediados del siglo XIX. Esta es una primera aproximación a la Dehesa de Mirabuenos, rescatando del olvido uno de los cortijos históricos del antiguo alfoz de Baeza que estuvo sujeto, durante casi trescientos años, a la figura del mayorazgo.
PALABRAS CLAVE: mayorazgo, dehesa, cortijo, linaje, Rus, Baeza, Mirabuenos, Alhambra, Edad Moderna, Catastro Ensenada.
ABSTRACT: In Spain, primogeniture was a legal institution that bound property and income to a lineage for life. Its purpose was the transmission of most of the family estate to a single person (generally from the eldest son to the next), whose obligation was to maintain the property unchanged, undivided, and strong forever. By not dividing the assets, the family's status was perpetuated by ensuring its economic power. This institution remained virtually unchanged from the late Middle Ages and throughout the Modern Era until its abolition in the mid-19th century. This is a first look at the Dehesa de Mirabuenos, rescuing from oblivion one of the historic farmhouses of the former district of Baeza, which was subject to the system of primogeniture for almost three hundred years.
KEY WORDS: primogeniture, pasture, cortijo, lineage, Rus, Baeza, Mirabuenos, Alhambra, Modern Era, Ensenada Catastro.
Introducción
A medida que las ciudades de los reinos musulmanes de la península iban siendo conquistadas por los reyes cristianos, éstos iban repartiendo lotes de tierras y donadíos[1], tanto a los caballeros que las ganaban como a otras gentes venidas del norte. El objetivo era atraer nuevos pobladores y asentar el territorio ante futuros ataques musulmanes.
Así, cuando Baeza es reconquistada el 30 de noviembre de 1226, día de San Andrés, los caballeros que la ganaron recibieron del Rey Fernando III casas, huertas, montes, prados, pastos, tierras y otros privilegios y así las haciendas rústicas se convierten en la principal fuente de riqueza y medio de vida de la pequeña nobleza baezana[2]. Siendo éste un hecho cierto, lamentablemente está muy poco documentado al no conservarse el Libro de Repartimientos de la ciudad[3], seguramente destruido en alguna de las incursiones y ataques posteriores de los moros granadinos sobre Baeza[4] en su intento por recuperarla.
Si nos referimos a Mirabuenos, en Rus, cualquier buscador de internet permite averiguar en pocos minutos que efectivamente existe un antiguo cortijo en su término municipal llamado de esta manera[5]. Pero probablemente pocos, por no decir nadie, incluso entre los habitantes de la zona, conocen su historia.
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| Mapa cartográfico de la zona sur del pantano de Giribaile (Jaén). Cortijos Alhambra, Corral Rubio y Mirabuenos |
Con carácter general, existen pocos estudios sobre los orígenes y evolución de los antiguos cortijos de la provincia de Jaén procedentes de la reconquista cristiana[6]. Este artículo rescata del olvido, aunque en una primera aproximación y de forma somera, la Dehesa de Mirabuenos, considerada uno de los cotos históricos del antiguo alfoz de Baeza, que estuvo sujeta durante trescientos años al régimen jurídico del mayorazgo.
Acepciones y significados
Según el diccionario de la RAE, cortijo es una finca rústica con vivienda y dependencias adecuadas, típica de amplias zonas del sur de España. Incluye como sinónimo el término alijar, que procede del árabe hispánico y a su vez significa literalmente dehesa y cortijo.
El origen etimológico de la palabra dehesa podemos encontrarlo en diversidad de autores y obras, pero nos quedamos con el magnífico Tesoro de la lengua Castellana o Española de Sebastián Covarrubias (1611)[7]
(…) la dehesa es un campo de yerva, donde se apacienta el ganado, como declara la Partida 7, XXXIII, ley VIII: “Pascua llaman en latín a la defesa o estremo do pacen y se gobiernan los ganados, y por estar guardada y defendida hasta cierto tiempo que admitan el ganado, se llamó defesa y corrompido el vocablo, dehesa”.
La dehesa, como espacio cerrado, podía ser de propiedad comunal (pública) o señorial (privada), a diferencia de los prados y pastos, que siempre eran espacios abiertos, libres y comunes a todos los vecinos o moradores cercanos a ellos. Además, existía una regulación estricta para su uso y aprovechamiento, de tal manera que, por ejemplo, quien entrara en una dehesa de forma ilegal y causara daños podía asumir graves penas[8].
En cuanto a la acepción de la palabra Mirabuenos (o Mirabueno), antiguamente venía a describir un altozano desde el que se avista una gran extensión de terreno, o lo que es lo mismo, un cerro o monte en terreno llano desde que el que se tiene una buena panorámica.
El que ha visitado este caserío abandonado en el término municipal de Rus, sabe que eso es exactamente lo que ocurre cuando uno se sitúa en su explanada y observa el horizonte que queda justo delante de los restos de muros a soga y tizón del cortijo.
No siendo una palabra común, hay varios cerros y miradores en España con este nombre y también existe un pequeño pueblo en la alcarria guadalajareña que se encuentra situado a 1.067 metros de altitud y en el que, aunque no venga mucho al caso, nos vamos a detener un momento para contar la bonita leyenda que lo define.
La tradición cuenta que había una pastorcilla por esos lugares que quería enseñar a su hermano llamado Bueno la Virgen que llevaba en el morral y ésta aparecía y desaparecía continuamente en forma de paloma y ella le decía insistentemente: ¡mira, Bueno! ¡mira, Bueno! Según la tradición, esta expresión dio nombre al municipio.
Unas coplillas antiguas decían:
Virgen de Mirabueno, Blanca paloma,
Bájate a los jardines de Mandayona.
Pero volvamos a nuestra Dehesa para tratar de descubrir su origen a través de las fuentes fidedignas que han podido localizarse y que desglosaremos por centurias completas, abarcando desde el siglo XVI al XVIII.
Siglo XVI: Fundación del Mayorazgo
Como espectadores del siglo XXI no puede dejar de sorprendernos que después de quinientos años sobreviva el cortijo de Mirabuenos y estemos ante la misma propiedad sobre la que un regidor baezano[9] nacido en el siglo XV constituyera vínculo de mayorazgo en la primera mitad del siglo XVI.
En el antiguo régimen, el mayorazgo era una institución de derecho civil que permitía a una familia mantener unidos sus bienes para que no se dividieran ni se dispersaran con el tiempo, lo cual se lograba mediante su transmisión en bloque a un único heredero, generalmente el hijo mayor y con preferencia a los varones. Su objetivo era preservar la riqueza familiar y su prestigio social y funcionaba como una unidad económica y patrimonial indivisible, donde su propietario tenía más bien un usufructo teórico que una propiedad plena. No podía vender, enajenar, ni traspasar dichos bienes.
La primera fuente histórica que alude a Mirabuenos la encontramos en un manuscrito con noticias sobre el linaje Zambrana y sus enlaces de finales del siglo XVI. Vio la luz en 1997 por medio del propietario del manuscrito, el erudito Enrique Toral Peñaranda, e incluye una descripción que, aunque breve, nos ha permitido descubrir el nombre y linaje del fundador del mayorazgo[10]:
(…) hizo el dicho mayorazgo en Fernando de Cózar, su sobrino, obligándolo a que él y sus descendientes se llamasen el apellido Cózar quien muy noble y principal y antiguo (…) dicho Antonio de Cózar, cuyo mayorazgo es el de Mirabuenos, con dehesa y encinas y otras cosas de calidad.
Antonio de Cózar debió nacer en Baeza hacia 1475[11]. Es descrito como hidalgo notorio, caballero calificado y poderoso en Baeza y, entre las noticias que han llegado a nosotros, destaca que fue regidor de su cabildo, emparentado con los Benavides, Dávalos y Zambranas y uno de los designados por el concejo para confeccionar el padrón de los hijosdalgo de dicha ciudad en el año 1520.
El 14 de julio de 1541, poco antes de morir y sin hijos que le sobrevivan, funda mayorazgo de sus bienes a favor de su sobrino Fernando de Cózar. En una copia de su testamento, que a su vez procede de otro manuscrito del siglo XVII[12], se puede leer:
(…) los bienes que de presente tengo e poseo por míos propios para poder dispensar e disponer a mi voluntad como cosa mía son los siguientes: El Cortijo de Mirabuenos con su dehesa, casa y corral, tierras y huertas, fuentes y abrevaderos…
Dada su importancia, este cortijo y su dehesa dieron nombre al propio mayorazgo que era conocido como Mayorazgo o Señorío de Mirabuenos.
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| Testamento de Antonio de Cózar, Baeza 1541. Copia manuscrito del siglo XVII |
Mirabuenos y el linaje fundador
Volviendo a sus orígenes más remotos, lo que resulta sorprendente por lo casual, o no tan casual, es que, entre las pocas referencias encontradas sobre el término Mirabuenos, una nos conduce directamente a la villa de Cózar, en pleno Campo de Montiel.
Corría el año de 1772 cuando Tomás López de Vargas Machuca, geógrafo de los dominios de su Majestad[13], recibe el encargo de recopilar información sobre la situación de los pueblos y comarcas de la provincia de Ciudad Real.
La idea de estas descripciones, llamadas Relaciones Geográficas de Tomás López, era que las autoridades de cada localidad respondieran a una serie de preguntas relativas a su territorio, recabando esta información directamente de los vecinos que conocían bien el lugar.
En la parte correspondiente al partido, suelo y campo de Montiel se incluye la villa de Cózar, la cual se describe de la siguiente manera:
Esta población se titula la villa de Cózar, que dista de esta capital dos leguas y en el intermedio no hay población alguna y se llevan desde ésta a aquella dos caminos. El uno principal y a la derecha el otro que llaman el del Águila; está situada la citada villa mirando a esa capital a la derecha del mediodía frente del aire ábrego; hay en el intermedio de ambas un riachuelo de poco caudal, que llaman Oregón, que nace en el sitio de las Lorigas, media legua de la villa de Santa Cruz de los Cáñamos; baña huertas y cañamares de la consabida villa y corre la dehesa de Mirabueno abajo por la huerta de la Contadora y de allí baja por entre las Jarillas y las Cumbres a el sitio de la Pijorrilla (…). La jurisdicción de la de Cózar se administra por alcaldes ordinarios de ambos estados y regidores añales y confina su término con el de la Torre de Juan Abad, Almedina y Montiel; su número de vecinos contribuyentes es de ciento setenta y dos.
El linaje Cózar es uno de los más antiguos de Baeza y es posible que fuera también uno de los que acompañaron a Fernando III en la reconquista de 1226. Es evidente que la Dehesa de Mirabuenos pertenece a los Cózares baezanos desde al menos el siglo XV y también es evidente que cuando hablamos de esta propiedad nos referimos a la dehesa que se sitúa en el término municipal de Rus, muy próximo a Canena (Jaén), como a unos trece kilómetros y medio por carretera desde Baeza. Sin embargo, el hecho de que en el municipio manchego de Cózar exista desde antiguo una dehesa con el mismo nombre no puede dejar indiferentes a los estudiosos de este linaje y deja abierta la hipótesis de que ambos sitios tal vez llegaron a estar conectados. Puestos a teorizar, quién sabe si los primeros Cózar, en recuerdo de las conquistas realizadas por Fernán Coci en el Campo de Montiel[14], quisieron nombrar del mismo modo a las tierras ganadas o recibidas del rey Fernando III el Santo en Baeza tras su reconquista.
Siglo XVII: mismo linaje, distinto apellido
Casi cinco generaciones después de la fundación del mayorazgo, Antonio Dávalos y Correa[15], con veinte años y destinado a ser el 5º poseedor del mayorazgo, solicita del rey Felipe IV la merced de ser caballero de Santiago. Las pruebas para acceder a la Orden de Santiago consistían en la formación de un riguroso expediente que incluía interrogatorios detallados, testigos y otra documentación. Estamos a mediados del siglo XVII y pese a que desde su fundación el mayorazgo de Mirabuenos ha ido pasando sin interrupción al primogénito varón de la misma familia, el apellido Dávalos empieza a desplazar al del fundador.
En el expediente manuscrito de 16 de noviembre de 1660[16] dos de los testigos tratan de explicar a los funcionarios del rey esta confusión de apellidos:
(…) el llamarse con tal apellido de Cózar es por un mayorazgo que poseyó que tiene esa cláusula y lo fundó Antonio de Cózar y el mayorazgo es del Señorío de Mirabuenos. Y vuelto a repreguntar si el dicho don Juan de Ávalos, padre del pretendiente, posee el dicho mayorazgo y observa la cláusula de seguir el apellido de Cózar, dijo que es así, que lo posee y que por él tiene obligación a llamárselo y que siempre que se ofrece cosa tocante al dicho mayorazgo se lo firma.
(…) conoció a los abuelos paternos que se llamaron don Fernando de Zambrana y Ávalos y doña María de Benavides de los Díez naturales de dicha ciudad y dijo que el dicho don Fernando también se llamaba Cóçar por cierto mayorazgo que llaman de la Dehesa de Mirabuenos que poseía con esta condición de llamarse del apellido de Cóçar, que es noble hijodalgo limpio de toda mala raza.
Siglo XVIII: Crecimiento y declive
El primer documento que encontramos en este siglo es una escritura notarial de 19 junio de 1735 por la que Juan Eusebio Dávalos Cerón, 5º poseedor del mayorazgo, otorga testamento:
Todo lo que quedare mío, así libre como vinculado y algunas tierras que he comprado cercanas a otras del vínculo y mayorazgo de Mirabuenos, es mi voluntad lo herede enteramente por cualquier título o derecho que me toque y pertenezca, el dicho mi hijo legítimo don Diego Mª Dávalos.
El mayorazgo sigue su curso pasando indisoluble de padres a hijos e incluso se acrecienta gracias al poderío económico de alguna generación, como esta del 5º heredero, que no duda en comprar más tierras próximas a Mirabuenos.
Pero la fuente fundamental de estos años es el Catastro de Ensenada[17], que nos proporciona información valiosa del patrimonio público y privado de los reinos de la Corona de Castilla, detallando los bienes raíces, tierras y casas, de cada municipio. De Rus ofrece datos concretos sobre las tres dehesas principales de la villa, entre las que destaca Mirabuenos por su carácter privado y gran tamaño[18].
El 24 de enero de 1753 los funcionarios del catastro reúnen a las principales autoridades de Rus[19] junto con cinco o seis vecinos que consideran:
(…) de la mayor opinión, inteligencia y conocimiento tanto en las calidades y cabidas de las tierras que hubiese en el término de esta villa, su cultura y frutos que produce, como el número de personas que compone su vecindad, las artes, comercios, granjerías y utilidades de cada uno de ellos (…) para que declaren todos juntos sobre cuanto fuesen preguntados, prometiendo decir verdad en lo que supieren (…) y dijeron los siguiente:
y a continuación, despliegan el interrogatorio impreso que les llega de Madrid, tomando nota de las respuestas que los vecinos van dando a cada una de las cuarenta preguntas del cuestionario.
A la 4ª pregunta dijeron que en dicho término se hayan diferentes especies de tierra de regadío y secano (…) Habiendo asimismo en dicho término tres dehesas, la una llamada Matiziruela, que tendrá trescientas encinas, la otra que se llama del Monte. La primera ocupa ciento y treinta fanegas de tierra, y la segunda quinientas fanegas (…) y la otra es propia de Don Diego María Dávalos[20], vecino de la Villa y Corte de Madrid, la que tendrá como seiscientas fanegas (…) Y que hay algunos menchones y peñascares, que por inútiles no producen ni aún pastos.
A la 10ª pregunta dijeron que (…) asimismo hay las tres dehesas que llevan declaradas, que la llamada Mariciruela se compone de ciento y treinta fanegas, que sus pastos valen anualmente 270 reales, a 2 reales por cada fanega, otra llamada del Monte de quinientas cuerdas de 2ª calidad que le regulan a sus pastos 1.000 reales, tasando cada fanega a 2 reales, y la otra llamada la de Alambra de seiscientas y doce fanegas de 2ª calidad, le regulan por la producción de sus pastos 1.224 reales, a 2 por cada fanega; y asimismo les parece habrá de tierras baldías, que solo producen algún pasto, como dos mil fanegas, y las restantes de peñascares, hitares, caminos y veredas que, por inútiles, no producen ni aún pastos, incluyendo la situación del pueblo cuyas partidas componen el total del continente del término.
(…) y asimismo, por su merced, se les ordenó a los declarantes diesen valor a los pastos de dehesas y de común aprovechamiento, expresando consiguientemente que lugares tiene la dicha mancomunidad, y enterados de lo referido dijeron que a cada fanega de las tres dehesas que llevan expresadas haber en este término, les consideran de utilidad anual dos reales por cada una de las fanegas que ocupan; y por el fruto de bellota, por ser muy corto en atención a la inferior calidad de las encinas, a doce reales cada fanega.
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| Catastro de Ensenada, 1753. Determinación del Hacendado Mayor en Rus |
Más allá de estas preguntas generales el objetivo del catastro de Ensenada era fiscal, estableciendo la contribución única en la Corona de Castilla, por lo que se determinó que el 7º poseedor, Juan Antonio Dávalos, vecino de la villa y corte, era el mayor hacendado de Rus. De nuevo Ensenada aporta información de gran utilidad, describiendo pormenorizadamente los bienes, efectos y productos que este particular posee en dicha villa:
1. La Dehesa de La Alhambra-Mirabuenos, donde solo se producen pastos. Se compone de un total de 634 fanegas[21] de secano (a las 612 fanegas anteriores se suma otra haza, también en Mirabuenos, con una superficie de 22 fanegas). De esas 634 fanegas, 30 están ocupadas por 900 encinas que producen fruto de bellota. Al convertir las 634 fanegas a metros cuadrados resulta que es probable que la dehesa y su cortijo tuvieran una superficie aproximada de 390 hectáreas[22] a mediados del siglo XVIII.
Otras propiedades del mayorazgo en el término municipal de Rus eran:
2. Casas cortijo:
o La Alhambra-Mirabuenos: con su portal, cocina, dos cuartos, granero y tinada. 18 varas de frente por 11 de fondo (138 m2).
o La Veguilla: con su portal, cocina, tinada, pajar y corral y una superficie de 10 varas de frente por 21 de fondo (147 m2).
o Casa huerta La Veguilla: consta de 1 cuarto con 8 varas de frente por 4 de fondo (22 m2).
3. Tierras de riego y huertas:
o La Alhambra: huerta contigua a la casa cortijo, cercada de piedra y con una superficie de 6 celemines (aproximadamente 3.222 m2). Se riega con agua de pie[23] y consta de 19 frutales (naranjos, limones, ciruelos), 4 olivos, 1 morera y 1 higuera.
o La Veguilla: huerta contigua al cortijo del mismo nombre, con una superficie de 1 fanega, con agua de noria, 50 granados y el resto hortalizas.
4. Otras tierras de secano, que se localizan muy próximas a Mirabuenos en los sitios de Fuente de los Corrales (150 fanegas), La Veguilla (88), La Raposa (43), El Rubial (30), Ocache (30), Los Prietos (30), El Parralejo (30), Las Matas (29) y Los Calares (6,5).
Estos secanos suman un total de unas 436,5 fanegas, siendo seguramente algunas de estas fincas las que Juan Eusebio Dávalos declara en su testamento haber comprado cercanas a Mirabuenos. En un codicilo posterior de 20 de febrero de 1737 (año de su fallecimiento), Dávalos manifiesta que ha seguido comprando nuevos terrenos por la zona y ratifica su intención de que queden unidos para siempre al mayorazgo que recibió de sus antepasados:
(…) diferentes tierras que he comprado en las cercanías de Mirabuenos, término de dicha ciudad (Baeza) y villa de Rus y con las demás tierras y hacienda raíz que adelante comprare, pues todo lo ha de gozar el dicho D. Diego mi hijo y demás que le sucedieren como tales, sin poder vender, ni enajenar. Y a falta de todos ellos han de venir dichos bienes vinculados y recaer todo ello en la madre Priora y Comunidad de Carmelitas Descalzas de dicha ciudad de Baeza, quienes no lo han de poder vender ni enajenar en todo ni en parte, lo cual les deja para que le encomienden a Dios.
Si a la superficie de la finca Mirabuenos le sumamos el resto de hazas y cortijos situados en Rus, tenemos que en ese momento el terreno rústico del mayorazgo ascendía aproximadamente a 1.070 fanegas que se traducirían en una superficie de más de 650 hectáreas en el municipio. El mayorazgo contaba por tanto con un caudal importante, sumando además otras tierras y casas, también vinculadas, en Jaén capital, Baeza, Cazorla, El Mármol, Canena y Madrid.
Al ser fincas inalienables, su propietario tenía terminantemente prohibida su venta o modificación, salvo autorización expresa del rey. De esta manera a lo largo de los siglos la propiedad iba pasando en exclusiva a un único heredero que, como ya hemos visto, más que como propietario al uso actuaba como usufructuario y custodio de la propiedad hasta la siguiente generación.
Podemos afirmar que desde el siglo XVI hasta el primer cuarto del siglo XIX (y salvo las nuevas propiedades incorporadas a mitad del XVIII), estas fincas vinculadas no debieron experimentar cambio alguno en cuanto a su configuración y superficie.
Doscientos años después de haberse constituido, el mayorazgo de los Cózar consta a nombre de su 6º poseedor, don Diego Mª Dávalos Mendoza y Benavides, que lo hereda en marzo de 1735, siendo un chiquillo, pues apenas contaba con trece años. Como hemos visto, el mayorazgo se lo cede su padre, el hacendado General Juan Eusebio Dávalos Cerón.
En marzo de 1746 Mirabuenos pasa a su 7º poseedor, Juan Antonio Dávalos y Benavides, hijo del anterior, que lo hereda con tan solo 3 años, habiendo fallecido su padre dos meses antes.
En otras escrituras de 1788[24] volvemos a encontrarnos con una descripción general de la dehesa. Unos agrimensores públicos procedentes de Baeza declaran el 20 de octubre:
(…) la Dehesa llamada de Mirabuenos y La Rambla; coto cerrado para pasto, caza, pesca, con su huerta, fuentes, estanques, tres mil encinas grandes, monte bajo, que la pasta el ganado merino con 550 fanegas de tierra poco más o menos, amojonada con todos sus privilegios, la que tasan, vale prudentemente 175.000 reales.
(…) la Casa Cortijo Mirabuenos; su fábrica es mampostería, antiguo en su construcción. Se compone en el primer cuerpo de un portalón, cocina, una sala y oratorio. En el segundo cuerpo: tres cuartos dormitorios, una sala, cocina, dos cámaras con tres atrojes y una despensa.
Pero la vida se compone de ciclos y altibajos y las cosas materiales también pasan por ellos dejando su huella en Mirabuenos. En la misma escritura unos testigos declaran el 29 de octubre:
(…) la calamidad de que adolecen los predios, tanto los urbanos como los rústicos, ha sido y es la causa y trae su origen de la destemplanza y rigurosos temporales que han sufrido y por la falta de medios del citado Dn. Juan Dávalos no ha podido reparar los considerables daños que padecen los bienes vinculados (…) estando en el día con la misma escasez que antes y sin arbitrios para poder ocurrir al reparo de todos.
(…) y sabe y le consta que dichos perjuicios han provenido en primer lugar por los muchos gastos que se le han ofrecido al expresado Dn. Juan Dávalos, así como por los empeños en que ha estado y está su caudal.
Y es que los poseedores 6º y 7º eran menores cuando recibieron en herencia Mirabuenos, teniendo que padecer la pésima gestión de administradores sin escrúpulos que iban comiéndose la renta aprovechándose de su menor edad. En 1787 Juan Antonio Dávalos escribe al mismísimo Rey relatando en 3ª persona lo ocurrido:
(…) la desgracias de su temprana orfandad (su padre muere a la edad de 23 años cuando él solo tiene 3) le constituyó en poder de tutores de cuyo manejo ha conocido en su mayor edad haberle resultado notables perjuicios y principalmente el del último de ellos que fue don Pedro Pablo de Armiaga, quien obtuvo encargo expreso y particular de su madre, en cuya compañía vivía, para regir y administrar sus bienes y rentas con el objeto, al parecer, de evadirse de toda responsabilidad.
(…) y así cuando entró en su mayor edad y conocimiento trató de saber del estado de sus bienes, separándose del yugo de Armiaga y halló deberle 32.000 reales sin poderlos rebatir como ligado con su propia firma.
(…) se vio no solo rodeado de otras muchas deudas, sino también con las fincas de su mayorazgo tan deterioradas, especialmente los edificios, que apenas habría vestigios sino hubiera procurado repararlos ciñéndose a su estrechez (…) de forma que si en el día no se ocurre a su reparo a poco quedarán inhabitables las caserías de los cortijos y la expresada casa de Madrid y de consiguiente destruido en un todo el mayorazgo y perdidas sus rentas sin quedarle arbitrio para su remedio.
(…) le es insoportable su subsistencia, de modo que para atender a todo necesita poder invertir la cantidad de 100.000 reales (…) de consiguiente será mayor su decadencia y llegará el caso de su total ruina.
Si a esto le unimos el hecho de tener que atender las propiedades desde Madrid (bien dicen que el ojo del amo engorda el caballo), más los gastos de algunos pleitos en los que se ve inmersa la familia para defender sus propiedades y seguramente también, por qué no decirlo, el alto tren de vida que llevaban en la Corte acorde a su estatus, hace que en la 2ª mitad del siglo XVIII el mayorazgo, y por ende la dehesa Mirabuenos, entre en un estado de franca decadencia poniendo en riesgo su propia supervivencia.
Esto explica que el joven Juan Antonio tenga que acudir a Carlos III hasta en dos ocasiones, pidiendo su autorización real para poder hipotecar algunos de los bienes del mayorazgo con los que poder hacer frente a las deudas y a la vez acometer la obras que pongan fin al estado semirruinoso en que se encuentran sus propiedades.
La primera vez tiene veintiún años, está recién casado, aprendiendo el oficio de Tesorero en la Real Hacienda sin cobrar por ello y repleto de deudas. En esta ocasión el rey mediante Real Facultad de 26 noviembre 1765 le concede una cantidad inferior a la solicitada: 32.000 reales a devolver en un plazo de 6 años.
La segunda vez, con cuarenta y cuatro años, ocupa el cargo de Oficial Mayor de la Tesorería de Guerra, pero los problemas con el mayorazgo han continuado agravándose y las deudas le ahogan. Dávalos presenta ante el rey nuevo expediente suplicando licencia para imponer censo sobre sus bienes, esta vez por valor de 100.000 reales:
(…) que las ventajas que experimentará y sus sucesores de esta inversión serán las más considerables porque además de afianzarse el restablecimiento de las fincas y su desempeño, rendirán sus rentas dos terceras partes más, pues solo por la Dehesa del término de Baeza que hoy le produce 3.400 reales hay personas que le ofrecen 10.000 y así respectivamente por las demás fincas cuando sean reparados sus caseríos.
Semanas más tarde, dos maestros de albañilería y alarifes de Baeza describen con detalle las obras que necesita la casa cortijo para salir adelante.
(…) habiendo reconocido con todo cuidado las obras y reparos que en el día necesita para su conservación son las siguientes:
o Rehacer toda la cerca del corral que sirve para cuando sueltan el ganado, que es de piedra y mezcla de cal y arena.
o Levantar la pared del pajar al mediodía, toda de piedra y mezcla de cal y arena, por estar amenazando ruina.
o Rehacer una cuadra para los mulos.
o Echar suelo a la sala baja, componer el oratorio con otros remetidos, revocar todas las paredes, retejar los tejados, empedrar el portal y hacer dos poyos en la cocina baja
Y hechas estas obras que en el día son precisas, vale la casa de Mirabuenos por su mucha extensión, sitio y suelo que ocupa, 25.500 reales y si se arrendara deberá ganar 30 ducados anuales. (Nota del maestro albañil: este cortijo no tiene horno para cocer el pan, oficina indispensable para la subsistencia de los arrendatarios).
Por su parte, los testigos que presenta el propio Dávalos, sin duda amigos, siguen declarando de forma entusiasta a su favor:
No quedando duda ninguna al testigo que, reparadas y hechas todas las obras, habrá quien dé a porfía mucho más de lo que ganan, con especialidad por la Dehesa de Mirabuenos, que es la más sobresaliente del Reino y por todas las razones que el testigo lleva expresadas y otras muchas que son públicas y notorias es muy útil y conveniente a este Mayorazgo y a su poseedor se le conceda la Real Facultad para tomar e imponer el censo que solicita. Que es cuanto tiene que decir en cargo del juramento y la verdad en que se afirma.
La historia debió tener un final feliz, al menos en cuanto a la autorización real. Tenemos constancia de que el 10 de enero de 1789 unos funcionarios reales dan instrucción de depositar 100.000 reales en el Banco de los Cinco gremios mayores, con sede en la capital[25]. El préstamo es redimible en 20 años y establece la obligación de cancelar la deudas contraídas con los arrendatarios de las fincas que le habían adelantado dinero y con el resto de acreedores que hubiere en las inmediaciones de Baeza. Para ello se ordena al Corregidor baezano que expida libramientos contra la Tesorería de los gremios mayores y por otro comisiona al oidor de la Real Chancillería de Granada, Don Luis Melgarejo y Rojas, para que ejecute todos los demás pagos, obras de rehabilitación y diligencias.
Sistemas de explotación
Tanto en la baja edad media, como posteriormente en la edad moderna, el sistema de explotación más común de las dehesas era su arrendamiento como pasto para ganado y rebaños locales (estantes) o del Honrado Concejo de la Mesta (trashumantes). Este uso se intercalaba con el arrendamiento para cosecha de cereal de las zonas del cortijo que estaban roturadas. Estas tierras de secano también se alquilaban a corto plazo, durante dos o tres años, tal vez más, a pequeños propietarios campesinos y el dueño recibía a cambio la renta anual acordada sin preocuparse por la productividad o rentabilidad de la cosecha[26].
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| Encina centenario. Cortijo Alhambra, Rus (Jaén). |
Por escrituras notariales de arrendamiento del siglo XVIII procedentes del Archivo municipal de Baeza podemos conocer algún detalle más de su uso, comprobando que los alquileres de las propiedades rústicas del mayorazgo (dehesas, huertas, secanos), ya fueran de forma conjunta o separada[27], se van sucediendo a lo largo de los años.
27 de marzo de 1745 – Dehesa Mirabuenos[28]
El propietario del mayorazgo es en ese momento D. Diego Mª Dávalos y Benavides, que arrienda la dehesa de Mirabuenos a Antonio Manuel de Benavides, vecino de la villa de Molina de Aragón y hermano del Honrado concejo de la Mesta, para que entren a pastar sus ganados de lana, vacas y yeguas por tiempo de cinco años y un precio de 2.400 reales anuales.
(…) Diego Mª Dávalos y Benavides da en arrendamiento a el dicho Dn. Antonio Manuel de Benavides y al expresado Joseph Herranz, como su apoderado, la denominada Dehesa de la Alambra y Mirabuenos con todas sus entradas, aguaderos y abrevaderos propia del vínculo que posee el referido don Diego María para que entren a pastar los ganados de lana, vacas y yeguas de la Cabaña Real Propia del dicho don Antonio por tiempo de cinco años que han de empezar a correr el día del Señor San Miguel primero que vendrá de este presente año (…) y por precio de renta en cada uno de 2.400 reales en dos pagas iguales de por mitad.
El contrato establece tres condiciones que llaman nuestra atención:
- Como dueño, Dávalos se reserva la propiedad del fruto de bellotas para poder venderlas a quien considere, de tal manera que puedan entrar ganados de cerda a consumirlas hasta el día de San Andrés que cada año.
- Otra cláusula prohíbe a los ganaderos y pastores del arrendatario que talen o corten ninguna encina sin el expreso consentimiento de su dueño, aunque esté absolutamente seca e infructífera. Sí podrá cortar el monte bajo sin hacer daño a los chaparros, para que no decaiga el encinar y vaya en aumento el arbolado de la dehesa.
- Y otra condición es que han de poder entrar a pastar en la dehesa los ganados de labor de los labradores de los dos cortijos del dueño[29], sin que puedan ser denunciados por ello. De hecho, el contrato permite al arrendatario, Antonio Benavides, que desde S. Miguel pueda poner un guarda que conserve las hierbas y los ganados y también que pueda denunciar la intromisión de otros ganados que no sean los exceptuados en la escritura.
Concluye la escritura diciendo que durante los cinco años que dura el arrendamiento no le será despojada al arrendatario la dehesa por ningún título, causa o razón y que si así fuera el dueño se verá obligado a darle otra dehesa en tan buen sitio y de la misma calidad, bondad y condiciones.
10 de noviembre de 1745 – Cortijo La Veguilla
D. Diego Martín de Biedma como apoderado de Diego Mª Dávalos, que en ese momento tiene 22 años, da en arrendamiento por tres años el cortijo de la Veguilla a Juan López Mellado, vecino de Canena. Dicho cortijo se compone de unas 330 cuerdas[30].
3 de noviembre de 1747 – Cortijo Mirabuenos
Dª Juana Estefanía Garofani, vecina de Madrid, viuda de Diego Mª Dávalos y su apoderado Diego Marín de Biedma, vecino de Baeza, como tutora y curadora de Juan Antonio Dávalos, su menor hijo, da en arrendamiento por espacio de tres años y tres cosechas a Gonzalo de Vilches, vecino de Rus, el cortijo y tierras de labor que denominan de Mirabuenos, propio de los mayorazgos que posee el dicho menor. Comenzará en la cosecha de agosto de 1749 y será la última la de 1751.
5 de marzo de 1756 – Dehesa Mirabuenos
En 1756 Dª Juana Garofani vecina de Madrid, como tutora y curadora de su menor hijo Juan Antonio Dávalos, la arrienda por cinco años a Antonio Peñalosa (vecino y regidor perpetuo de la Villa de Molina, ganadero del Honrado consejo de la mesta)
(…) el día cinco de marzo del año pasado de 1756, entre la parte de doña Juana Garofani, vecina de la villa y corte de Madrid, como madre, tutora y curadora de D. Antonio Dávalos, con la de D. Antonio Peñalosa y Martín Sanz Pinilla como su apoderado en que recibió éste por arrendamiento la dehesa que llaman de Mirabuenos propia del dicho D. Antonio Dávalos.
3 de septiembre de 1765 – Huerta La Veguilla
El 7º poseedor, D. Juan Antonio Dávalos, ya es mayor de edad (21 años) cuando en 1765 por medio de su apoderado y administrador, Tomás Bianco, arrienda en Baeza a Francisco de la Poza, vecino de Rus, una huerta que llaman de la Veguilla, término de la villa de Canena, con diferentes árboles, agua de pie y casa tejada, por tiempo de seis años, hasta el día de San Miguel de 1771 por un precio de 110 reales al año más 200 granadas.
¿Mirabuenos o Alhambra?
Como hemos podido comprobar, al menos a partir del siglo XVIII a Mirabuenos se le une la denominación Alhambra y se le llama de las dos formas indistintamente, por lo que es probable que Mirabuenos y Alhambra hayan sido siempre una misma finca. Es en ese mismo siglo cuando el vocablo Alhambra debió corromperse y empieza a aparecer en las escrituras notariales como La Rambla y más adelante La Lambra. Este último término es el que sigue siendo de uso hoy día y parece haberse consolidado en la zona[31].
En cuanto a la etimología del término Alhambra, es conocido que proviene del árabe "al-Ḥamrāʼ" (اَلْحَمْرَاء), que significa la roja. Si hablamos de la conocidísima fortaleza granadina, la teoría más extendida es que se llamó así por el color rojizo de la arcilla con la que se construyeron sus muros y torres. Existe además un pueblo en Ciudad Real, comarca del Campo de Montiel, llamado igual. En época romana se convirtió en una ciudad destacada llamada “laminium”, que después fue ocupada por los visigodos que dejaron vestigios de una importante necrópolis rupestre y por último la poblaron los musulmanes, edificando un imponente castillo y cambiando su nombre romano por el de Alhambra, debido al color rojizo del terreno.
Y lo mismo ocurre con Mirabuenos, la zona se distingue por el color rojo de su tierra arcillosa y también fue ocupada por los árabes hasta el siglo XIII. De hecho, al conservarse la denominación Alhambra, no puede descartarse que en época musulmana fuera una alquería, reconvertida más tarde en cortijo cristiano.
Otra dehesa histórica situada en Ibros (en la margen izquierda del río Guadalimar, en frente de Mirabuenos si se mira hacia el oeste) y que también procede de la reconquista, es el Cortijo de Corral Rubio. Algún historiador local mantiene la hipótesis de que en realidad su nombre original era Coral Rubio. Coral por el color rojizo del suelo y Rubio por Don Rubio de Salcedo, uno de los más destacados conquistadores de Baeza que debió recibir este cortijo de manos del rey Santo entre 1227 y 1231[32]. Nuestro fundador del mayorazgo Mirabuenos, Antonio de Cózar, dejó escrito en su testamento de 1541 que además era propietario de una quinta parte de la media dehesa de Corral Rubio, pero esa es otra historia que contaremos en otra ocasión.
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| Vista panorámica desde los restos del Cortijo de Mirabuenos, Rus (Jaén). |
Hoy en día lo que queda del antiguo cortijo de Mirabuenos son las ruinas de su caserío con los muros de piedra derruidos y unas bonitas vistas que abarcan cerros repletos de olivos a derecha e izquierda. De frente, mirando al norte, el horizonte reposa en el pantano de Giribaile. Como en la mayor parte de la provincia, las encinas centenarias y los pastos de hierbas han sido sustituidos por los mares de olivos.
Jaime López-Cózar Navarro
Madrid, febrero de 2026
[1] Según el DRAE: heredamiento o hacienda procedente de donaciones reales.
[2] María Josefa Parejo Delgado: “La obra de Antonio de Barahona y la historia social del Reino de Jaén en la baja edad media”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, Nº. 170, año 1998, págs. 146-149.
[3] María Josefa Parejo Delgado: “Baeza y Úbeda en la baja edad media”. Editorial Don Quijote, 1988, págs. 85-86.
[4] Ibid. pág. 72. Parejo asegura que estos libros debieron perderse tras la razia granadina que sufrieron Úbeda y Baeza con motivo de la guerra civil entre Pedro I y Enrique II.
[5] A este cortijo o Casas de Mirabuenos se llega desde Canena, tomando la carretera JV-6041, desviándonos pasados tres kilómetros a la izquierda, tras pasar el cortijo de La Colonia y antes de llegar al de la Alhambra, camino que nos conducirá a Mirabuenos, hoy en ruinas, con vistas al embalse de Giribaile.
[6] Pionero se puede considerar el trabajo de Eva Mª Alcázar Hernández “Aldeas y cortijos medievales de Jaén”. Jaén, 2008, que aborda los núcleos rurales en el Concejo de Jaén capital tras su conquista por los castellanos en 1246.
[7] Sebastián de Covarrubias: “Tesoro de la lengua Castellana o Española”. Madrid, 1611 (pág. 301). Considerada la obra cumbre de la producción lexicográfica española del siglo XVII, es el primer diccionario monolingüe en castellano y de este tipo de una lengua vulgar aparecido en Europa. Su repercusión e influencia han sido grandísimas.
[8] Beatriz Arias Sánchez: “Las dehesas del Campo de Montiel en la Edad Media”. Campo de Montiel 1213. Universidad Castilla-La Mancha, 2014, pág. 177.
[9] En la Edad Moderna, el regidor era una autoridad municipal en la Corona de Castilla, encargado del gobierno político económico de las ciudades. El cargo evolucionó convirtiéndose en vitalicio e incluso hereditario.
[10] Enrique Toral Peñaranda: Los caballeros Zambrana de Úbeda, Baeza y Murcia y sus enlaces. Boletín del I.E.G., núm. 167 Jaén 1997, pág. 264. El autor abre esta publicación describiendo su fuente: “escrita en clarísima letra, dibujada cada letra, ocupa nueve folios escritos por las dos caras, y se trata del original. Cita documentos y ejecutorias de nobleza, y su autor fue, sin duda, un experto genealogista.
[11] Jaime López-Cózar Navarro: “Los Cózar Zambrana, un linaje olvidado”. Madrid, 2025.
[12] Archivo Histórico Nacional. Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Santiago de Antonio Dávalos y Correa, 1660. OM-Caballeros Santiago, Exp.2370.
[13] Cartógrafo, geógrafo y grabador español, académico de la Real Academia de la Historia y nombrado por Real Decreto de 20 de febrero de 1770 Geógrafo de los dominios de su majestad.
[14] Gonzalo Argote de Molina: “Nobleza del Andaluzía”, Sevilla 1588. Libro I, capítulo 64, págs. 58-59. Según Argote de Molina, maestre de Santiago del cual se precian descender los Cózares baezanos.
[15] Antonio Dávalos Correa no llegó a ser propietario real de Mirabuenos al morir antes que su padre, Juan Dávalos Zambrana y Benavides.
[16] Ibíd. AHN. Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Santiago de Antonio Dávalos, 1660.
[17] El Catastro de Ensenada o Proyecto de Única Contribución en la Corona de Castilla (1749-1759) es considerado como el empeño estadístico y fiscal más importante de la España del Antiguo Régimen. También es calificado como la primera operación censal realizada por España con fines y métodos genuinos de técnica estadística. Fernando VI firmó el 10 de octubre de 1749 el decreto por el que mandaba realizar el catastro, cuyo objeto era averiguar las riquezas y medios de subsistencia de todos los súbditos de Castilla con la idea de simplificar impuestos mediante una contribución única sobre las rentas y propiedades y eliminando privilegios. La reforma fracasó, pero sus detallados registros (censos de población, bienes y rentas) siguen siendo una valiosa fuente histórica para estudiosos e historiadores.
[18] Juan Antonio Díaz Miguel: “La Loma, luces y sombras de una comarca giennense en el siglo de Ensenada”. Universidad de Málaga, 2014, págs. 280, 282 y 289.
[19] Entre otros, D. Alonso Méndez y Phelipe Bentaja, Alcaldes ordinarios, D. Joseph de Vilches, Antonio Ruiz, Juan Francisco Poza y Gonzalo de Vilches, Regidores, Juan García, Alguacil mayor, Agustín Francisco Porato, Síndico procurador general, Alonso Delgado y Mateo de Palomares, Alcaldes de la Santa Hermandad y D. León de los Escuderos y Teruel, Escribano del Ayuntamiento de esta villa. Fernando Chiclana Pérez y Juan Periche Torres, fieles apreciadores, Miguel de Palomares y Bernardo de Uceda, agrimensores y peritos.
[20] Se trata de un error de los informantes locales de Rus. En 1753, año de elaboración del catastro, Diego Dávalos ya había fallecido, dejando Mirabuenos en herencia a su único hijo, Juan Antonio Dávalos Garofani.
[21] Antonio López Ontiveros: “El catastro de Ensenada y las medidas de tierra en Andalucía “. Universidad de Córdoba Revista de estudios regionales nº 53, 1999, págs. 191-204. “La importancia de la fanega es evidente. Aparece en el catastro de Ensenada en 767 operaciones de entre un total de 798. Sin embargo, comprende una amplia gama de medidas de cabida distinta e incluso variable dentro de un mismo término. La palabra procede de la fanîqa árabe pero no hay correspondencia metrológica alguna entre la fanîqa de la España musulmana y la fanega castellana”.
[22] La conversión de fanegas a metros cuadrados no es tarea sencilla. La conversión más habitual en Rus y otras localidades cercanas ha sido 1 fanega = 4.697 m2, pero en este caso se toma como referencia la respuesta nº 9 del formulario de Ensenada donde los propios vecinos de Rus declaran que: “la medida de tierra que se usa en esta Villa se compone cada fanega de 7.332 varas castellanas en cuadro”. Por tanto, una conversión adecuada podría ser: 1 fanega en Rus = 7.332 varas castellanas cuadradas. Vara castellana = 0,836 m., luego 7.332 varas * 0,836 m. nos daría que 1 fanega aprox. = 6.130 m2.
[23] Según el DRAE: Agua corriente, como la de las fuentes y manantiales.
[24] Archivo Histórico Nacional. Consejos 5117, procesos concedidos, enero 1789.
[25] Los Cinco Gremios Mayores de Madrid (joyeros, merceros, sederos, pañeros y drogueros), consolidados como Compañía General en 1763, funcionaron como la principal institución financiera en la España del siglo XVIII. Eran prestamistas de la Real Hacienda, gestionando deuda pública, financiando al Estado y acumulando grandes capitales a través de depósitos y rentas. Respecto a los Mayorazgos, gestionaban inmensas fortunas y actuaban como agentes financieros, interactuando con la nobleza que a menudo recurría a la deuda para poder sostenerlos.
[26] María Josefa Parejo Delgado: “Jerarquías urbanas y estructuras sociales de Úbeda a fines de la edad media”. Jornadas Hispanoportuguesas de historia medieval. Sevilla, 1997 (págs. 1293-1297).
[27] Mirabuenos contaba con tres partes bien diferenciadas: la dehesa de encinas, que se arrendaba para pastos, el cortijo con tierras de secano, que se arrendaba para cosechas de cereal y otros productos y la huerta anexa a la casa cortijo.
[28] Archivo Municipal de Baeza, Sección Protocolos Notariales, Juan Gerónimo de Gámez (1745-1748), nº 237.
[29] Sin duda hace referencia a los Cortijos de Mirabuenos-Alhambra por un lado y al de la Veguilla por otro, que estaban contiguos y pertenecían al mismo mayorazgo.
[30] Medida agraria de superficie algo más pequeña que la fanega, aunque suelen asimilarse. Se define a menudo por una longitud de cuerda o soga (frecuentemente de 15 a 40 varas por lado) y es utilizada en contextos locales.
[32] Antonio de Barahona, “Manuscrito de los linajes de Baeza”, 1499. Real Academia de la Historia, signatura B/84 y b/85. También recibió entre otros bienes el Cortijo de Torrubia y el pago de la Fuente de Don Rubio.





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